Los enoturistas que nos visitáis nos preguntáis siempre esta pregunta, en Pagos de Familia Vega Tolosa nos certificaron los viñedos ecológicos hace diez años, de estos diez años, tres fueron en reconversión para eliminar todos los residuos químicos que habíamos añadido años atrás.

Para expresar qué es un vino orgánico o ecológico, antes de elaborar un vino ecológico tenemos que cultivar el viñedo de forma ecológica, los herbicidas, pesticidas y fertilizantes sintéticos están absolutamente prohibidos. El suelo se resguarda con protecciones vegetales: restos de poda y compost orgánico (para ello mezclamos los raspones de la uva con estiércol ganadero), nos servirá cómo fertilizante para la vid.

¿Que hacemos para mantener nuestros viñedos sanos?

Para prevenir el ataque de hongos (mildiu y oídio), se emplean tratamientos preventivos de caldo bordelés a base de sulfato de cobre y azufre en espolvoreo. Ambos productos totalmente ecológicos.

Para los ataques de polillas se utilizan trampas de feromona sexual, de esta forma los machos no non capaces de distinguir a las hembras, evitando la fecundación.

Otra forma que utilizamos es plantar plantas aromáticas entre los viñedos, aquí proliferan los insectos beneficiosos que terminaran comiéndose a los perjudiciales de la uva. De esta forma se crea una biodiversidad natural en el viñedo, donde pueden convivir insectos y plantas.

Diferencias entre el vino ecológico y el vegano

La concepción ecológica considera que la aplicación de productos químicos en la agricultura es responsable de una serie de trastornos. Ya desde los años 70 del siglo pasado, poco a poco un amplio sector de consumidores empezó a plantearse este tipo de cuestiones, aumentando muchísimo el interés por una forma de vida ecológica y alternativa.

Los herbicidas destruyen la vida del suelo, e impide que la vid tenga un crecimiento viable. La planta que se asienta en suelos así tratados atrae parásitos y enfermedades. Por otra parte los elementos de tratamiento también provocan alteraciones en el suelo, perdiendo en idiosincrasia los vinos.

Vino vegano. Otro punto a tener en cuenta es la elaboración del vino ecológico y vegano. No hay grandes diferencias entre una vinificación orgánica y la tradicional. Está autorizado el uso de levaduras nativas o elegidas, no modificadas genéticamente, el empleo de frío, la clarificación mediante proteínas naturales o bentonitas, la filtración con tierras filtrantes y el empleo restringido de dióxido de azufre (sulfitos).

Llevamos desde el año 2018 certificando nuestros vinos veganos.

La proporción de dióxido de azufre es prácticamente la misma que en una vinificación tradicional; las normas internacionales exigen que no tenga más de 70mg por litro para vinos tintos y 80mg para blancos y rosados, niveles que raramente se superan con técnicas adecuadas dentro de la bodega.

Sobre el vino natural

Vino Natural. Esta campaña hemos elaborado vinos sin sulfitos, para ello el nivel de dióxido de azufre no tiene que superar los 10mg por litro de vino. De esta forma serán vinos ecológicos y naturales.

La calidad gustativa entre un vino de estas características y uno convencional es similar; la diferencia está en el proceso productivo: es más limpio y realza la seguridad de la calidad medioambiental. Tanto la producción de uvas como la elaboración del vino deben ser certificadas por organismos privados, cuya intervención en el proceso es como una tercera parte no involucrada que realiza un seguimiento para garantizar la trazabilidad y su carácter orgánico.

No obstante, no hay que olvidar algo muy importante: El vino orgánico ante todo es vino. Se venden no solamente porque son orgánicos, sino porque son vinos de calidad, por el placer que proporcionan y por las sensaciones que transmiten.

Si los vinos ecológicos hasta hace pocos años eran atacados por numerosos críticos, actitud explicable porque a menudo ofrecían una calidad poco convincente, hoy la cosa ha cambiado. En muchos países del mundo son cada vez más los viticultores que están dispuestos a emprender este largo proceso de conversión y acatar sus estrictas líneas de producción. La condición de orgánico, finalmente, es una condición más, que implica, sobre todo, un compromiso con la protección de la salud y, en definitiva, el respeto por la naturaleza.

Por Juan Miguel Tolosa.